Documento entregado tras la muerte del exdirectivo señala la presunta utilización de instituciones judiciales federales y capitalinas para apartarlo de la cooperativa y entregar el control a Víctor Velázquez y José Antonio Marín.
Ciudad de México.- En un video difundido este martes, el periodista Hernán Gómez dio a conocer la existencia de una carta de 35 páginas que le fue entregada días después de la muerte de Guillermo «Billy» Álvarez por un familiar cercano del exdirector general de la Cooperativa Cruz Azul, cuya identidad pidió mantener en reserva.
Según explicó Gómez, el familiar le relató que Álvarez redactó el documento en octubre de 2023 con apoyo suyo, luego de que el periodista le solicitara una entrevista para abordar las acusaciones que enfrentaba y su versión sobre la disputa por el control de la cooperativa. De acuerdo con ese testimonio, Billy Álvarez finalmente decidió no enviar la carta debido a la desconfianza que mantenía hacia sectores cercanos a la llamada Cuarta Transformación, ámbito político con el que identificaba al periodista. Por esa razón, el documento nunca fue firmado de su puño y letra, aunque permaneció resguardado por su familia.
La carta, que hoy se encuentra en poder de Gómez, constituye un extenso alegato en el que quien dirigió Cruz Azul durante 32 años rechaza las acusaciones de corrupción formuladas en su contra y sostiene que fue víctima de una operación política, judicial y mediática diseñada para apartarlo de la dirección de la cooperativa e imponer una dirigencia afín a Julio Scherer Ibarra.
El documento resulta particularmente relevante porque coincide y amplía diversos testimonios y elementos documentados por Gómez en el capítulo 14 de su libro Traición en Palacio, titulado “Cruz Azul: La joya de la corona”, donde se describe un presunto esquema de extorsión, tráfico de influencias y utilización de instituciones públicas atribuido al entonces consejero jurídico de la Presidencia. Aunque la carta constituye también un ejercicio de réplica frente a los señalamientos contenidos en ese mismo libro sobre presuntas irregularidades durante la gestión de Álvarez, el exdirectivo sostiene que tales acusaciones fueron construidas para justificar su desplazamiento y facilitar la toma de control de la cooperativa por parte del grupo encabezado por Víctor Velázquez y José Antonio Marín.
A lo largo de las 35 páginas, Billy Álvarez acusa directamente a Julio Scherer de haber utilizado su posición dentro del gobierno federal para coordinar una ofensiva judicial destinada a despojarlo de la cooperativa. Según su relato, jueces, magistrados, fiscales y funcionarios federales actuaron de manera concertada para fabricar procesos penales, bloquear recursos legales y favorecer a quienes terminarían controlando la organización.
Uno de los señalamientos más delicados involucra al entonces presidente del Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad de México, Rafael Guerra Álvarez. Billy asegura que durante el desarrollo de diversos litigios relacionados con Cruz Azul, Guerra le solicitó dinero para influir en resoluciones judiciales presuntamente favorables a sus intereses. En la misma carta afirma que el magistrado Francisco Huber Olea, a quien identifica como amigo personal de Guerra, también le pidió recursos económicos para intervenir en procedimientos jurisdiccionales. Según Álvarez, su negativa a realizar dichos pagos derivó en represalias dentro de la estructura judicial.
“Fue Guerra Álvarez quien me pidió dinero para poder influir en los juicios presuntamente en favor mío”, escribió el exdirectivo. Más adelante agrega que, al no acceder a esas exigencias económicas, sufrió represalias por parte de una red de operadores judiciales que, según su versión, actuaba con la complicidad de Julio Scherer Ibarra.
Las acusaciones de Álvarez no se limitan al ámbito judicial capitalino. En la carta también responsabiliza al entonces presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación y del Consejo de la Judicatura Federal, Arturo Zaldívar, de haber permitido que se cerraran las puertas institucionales a las denuncias que promovió contra diversos jueces y magistrados. Según el exdirector de Cruz Azul, las quejas y procedimientos iniciados para investigar presuntas irregularidades judiciales fueron sistemáticamente desestimados mientras el Consejo de la Judicatura se encontraba bajo el control de Zaldívar, impidiendo cualquier posibilidad de sanción o revisión de las actuaciones que consideraba ilegales. En su relato, esta actuación formó parte del entramado institucional que habría facilitado el desplazamiento de su grupo de la cooperativa y el ascenso de quienes posteriormente asumieron el control de la organización.
Otro de los pasajes centrales del documento se refiere a los encuentros que sostuvo con Scherer. Álvarez afirma que el exconsejero jurídico intentó persuadirlo reiteradamente para despedir a sus abogados y contratar otros despachos cercanos a su círculo de influencia, sugiriéndole que esa era la única vía para resolver los problemas legales que enfrentaba. “Quiso persuadirme, por no llamarle extorsionarme”, escribió al describir las presiones que asegura haber recibido.
La carta también describe cómo, tras negarse a aceptar esas condiciones, comenzaron a acumularse procesos penales, civiles y laborales en su contra. Álvarez sostiene que encontró obstáculos para presentar pruebas, que diversos recursos legales fueron bloqueados y que existió coordinación entre abogados, jueces y funcionarios para dificultar su defensa. En particular, afirma que los litigios fueron utilizados como un instrumento para aislarlo y debilitar a quienes defendían su permanencia al frente de la cooperativa.
Lejos de asumir una defensa incondicional de su gestión, Billy reconoce en la carta que durante su administración hubo áreas que requerían mayores controles y transparencia. Sin embargo, rechaza haber participado en actos de saqueo o enriquecimiento ilícito y sostiene que ninguna de las acusaciones formuladas en su contra ha sido probada. También argumenta que las decisiones relevantes dentro de Cruz Azul no dependían exclusivamente de él, sino de órganos colegiados de la cooperativa.
Para el exdirector de Cruz Azul, el verdadero objetivo nunca fue combatir presuntos actos de corrupción, sino apropiarse del control político y patrimonial de la cooperativa. Por ello concluye que las acusaciones penales, los litigios paralelos y las campañas de desprestigio formaron parte de una misma estrategia para desplazarlo de la dirección y consolidar a una nueva dirigencia alineada con los intereses de Scherer.
La carta concluye con una reflexión en la que reconoce que se trata de su versión de los hechos, pero sostiene que los expedientes judiciales terminarán demostrando que fue víctima de una operación de despojo encabezada desde el poder político. En uno de sus últimos señalamientos, acusa a Julio Scherer de haber utilizado su posición dentro del gobierno federal para intervenir en conflictos empresariales y servirse de la justicia como instrumento de presión para favorecer intereses privados.
Guillermo “Billy” Álvarez fue director general de la Cooperativa La Cruz Azul entre 1988 y 2020. Falleció el 30 de mayo de 2026. La carta que dejó constituye ahora un nuevo elemento en una de las disputas empresariales, políticas y judiciales más controvertidas de los últimos años en México.