Hernán Gómez, Ultraderecha

Derecha fuera del clóset

Me gusta que la derecha salga del closet. Aunque usted no lo crea, a esta altura de la modernidad se han puesto a discutir si todas las personas deben poder votar. 

Claro: como el juego democrático no les favorece, como no alcanzan a ver el día en que podrán gobernar, están perdidos en debates absurdos. 

Ya todo México vio como ese par de influencers discutían –y al parecer no era una broma– si todos los ciudadanos de México deben poder votar. 

Esto fue lo que dijo Natalia Torres, profesora de la Universidad Opusdeiana. 

Lo que nos dice, básicamente, es que hay clases sociales y que no todos podemos disfrutar de los mismos derechos que ella. ¡Ah, bueno!, y también que le “vale turbo madres” si sus ideas no nos parecen.

Aunque usted no lo crea, en el pensamiento político de la derecha, la idea de limitar el voto, es bastante más común de lo que creeríamos. 

Hace apenas unos meses, uno de sus principales exponentes escribió en las redes que debería aprobarse una ley que prohíba votar a quienes reciben apoyos sociales. ¿Y saben de quién se trata? Pues nada más y nada menos que del ahora oligarca en desgracia, Ricardo Salinas Pliego. 

¿Y qué me dicen de esa propuesta, con muchísimo olor a naftalina, de que haya un solo voto por familia y que éste sea emitido por el HOMBRE de la casa? 

El autor de esta idea, expuesto por Manuel Pedrero en la Mañanera, es un joven panista del EdoMex y politólogo por la Ibero. Su idea no es nueva: está calcada de ciertos movimientos conservadores de EU. Y lo que busca no es otra cosa que erradicar el derecho al voto de las mujeres, algo que se conquistó en México hace casi 80 años. La verdad, yo no pensaba que se pudiese ser tan retrógrada.

La derecha critica la falta de contrapesos de la 4T. Ahora, ¿cómo esperan tener autoridad para hacer esa crítica si ellos mismos no respetan principios básicos de una democracia como el mandato mayoritario y el sufragio universal, donde todo voto vale igual? Y es que, por lo visto, a esta gente –después de varios siglos– le sigue doliendo que su voto valga lo mismo que el de la chusma. 

Qué bueno que estos influencers nos vengan a recordar una vez más, sin tapujos de ningún tipo, de qué está hecho el pensamiento conservador. Pero no seamos tan duros con ellos. La verdad es que debemos estar agradecidos con su sinceridad. Porque, en el fondo, hay muchos más que piensan como ellos, aunque no osen confesar su nombre ni se atrevan a salir del closet. 

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