Entre supuestas crisis nerviosas de Claudia Sheinbaum, documentos misteriosos sobre Julieta Ramírez y hasta la marihuana que supuestamente fuma la presidenta, el peridismo ha dejdo mucho que desear en los últimos días.
Recapitulemos esta historia en tres actos.
Primer acto: la fuente que todo lo sabe
Hace unas semanas, cuando Rocha Moya regresó sorpresivamente al gobierno de Sinaloa, Riva Palacio, García Soto y todo un grupo de corifeos nos contaron, prácticamente como un hecho, que López Obrador estaba detrás de aquello.
Riva Palacio incluso apeló a “información de inteligencia” que había identificado al expresidente como “la mano que movió al ex gobernador.
Lo increíble es que cuando esa “gran conspiració obradorista”, esa “gran operación política” terminó, y tan solo 34 horas Rocha Moya tuvo que volver a pedir licencia esta gente jamás hizo una rectificación… porque ellos jamás reconocen un error, ellos nunca se equivocan.
Segundo acto: la salud de la presidenta.
Claudia llega a su segundo año de gobierno y Código Magenta sale con una nueva revelación: que la presidente sufrió una “crisis de estrés”, tan solo unos minutos antes de rendir su Segundo Informe. Que tuvieron que atenderla unos médicos y estuvo a punto de no salir a dar su mensaje.
Pequeño detalle: en la publicación no se explica siquiera quién proporcionó esa información, cuántas fuentes la confirmaron ni mucho menos cómo corroboraron una informción de ese tipo.
Simplemente se nos cuenta que ocurrió… porque lo dice Código Magente, debemos creerles.
Tercer acto: Las dos de esta semana.
Primero, Julieta Ramírez. N+ informa que la senadora con licencia está siendo investigada en Estados Unidos y que negoció un proffer agreement para proporcionar información.
Muestran un misterioso documento, que, oh sorpresa, no tra siquiera la firma de Julieta Ramírez. Pero ellos aseguran que su fuente les dice que la senadora lo está negociando.
Y esto explota justamente cuando Morena está definiendo quién será su candidato o candidata a la gubernatura de Baja California, una candidatura que Julieta está disputando.
¿Casualidad? Puede ser. Pero una revelación capaz de descarrilar a una aspirante en plena sucesión tiene un evidente impacto sobre esa contienda. Y el origen, el momento y los intereses detrás de una filtración también deberían investigarse. ¿No creen?
Y finalmente llegamos a la joya de la corona. Anabel Hernández revela que Sheinbaum supuestamente consume marihuana y ansiolíticos para enfrentar las presiones de la Presidencia.
La acusación es bastante ridícula, insidiosa y de escasa trascendencia pública.
Estamos ante una acusación delicada sobre la salud y la vida privada de la presidenta.
¿Y en qué se sustenta públicamente?
Hasta ahora, en el testimonio de una fuente que asegura conocer lo que ocurre dentro del gabinete.
Una: No se presentan documentos. No hay imágenes. No hay testimonios independientes. No conocemos ninguna corroboración adicional verificable.
Claro que las fuentes anónimas son indispensables para el periodismo.
Pero una fuente es el principio de una investigación, no el final.
Una fuente te cuenta algo y entonces empieza tu trabajo: contrastar con otras fuentes, buscar documentos, corroborar.
Porque si pasamos directamente de “alguien me lo contó” a “esto ocurrió”…
ya no estamos haciendo periodismo.
Estamos haciendo puro periodismo de chisme.