Claudia es una buena presidenta. Es responsable, es detallista, está comprometida y ha dado muy buenos resultados. Sin embargo, cada vez estamos viendo más que su propio equipo la pone en problemas y ella es la que tiene que salir después a dar la cara.
En el tenis existen los llamados ‘errores no forzados’, que son aquéllos que comete el propio jugador en su lado de la cancha.” Dejar la pelota en la red, colocarla fuera o tocar la bola sin rozar las cuerdas son algunos ejemplos.
Los últimos días han sido buenos ejemplos de esto para el gobierno.
Empecemos por el Plan B de la reforma electoral. Supuestamente ya estaba todo planchado: se tomaron una foto con todos y hasta les hicieron firmar un acuerdo político de que el plan B pasaba porque pasaba.
Mala operación política en Gobernación, por lo visto, porque el PT en el Senado votó en contra y el plan no pasó.
Pero más penoso aún es que la iniciativa traía errores de origen desde que la redactgaron. Porque mientras la reforma tenía el objetivo de ahorrar dinero, entre otras cosas reduciendo el número de cabildos, pues resulta que no era así.
Como los que redactaron la iniciativa no hicieron bien las cuentas, el que tuvo que hacerlas fue Ricardo Anaya, quien tomó la palabra para decir que, al establecer un mínimo de siete y un máximo de 15, no se dieron cuenta que hoy ya existen muchos municipios con menos de 7 regidores. Con ello, más de mil municipios tendrían que aumentar su número de regidores. Pero qué tontería. Qué vergüenza que le hayan hecho eso a la presidenta de la República.
Segundo caso: presentan una iniciativa para reducir las pensiones millonarias. Un objetivo más que deseable y necesario, que desde luego muchos compartimos. Para justificar estas medidas, se presenta en la mañanera un power point, donde se dan ejemplos de pensiones muy elevadas. Dicen entonces que alguien recibía una pensión de más de un millón de pesos. ¿Pues qué creen? Que no, que apenas eran 60 mil mensuales. Algo similar pasó con otro que no cobraba más que 160 mil y dieron que cobraba casi un millón. Lo escribe Gerardo Esquivel en una de sus columnas. Léanla.
Aparece un artículo en El Economist, una revista muy influyente y a partir de la cual muchos inversionistas toman decisiones de meter o no su dinero en México. El artículo está lleno de imprecisiones, como escribe Viri Rios. Pasan los días y nadie, pero nadie contesta. Ni el equipo de comunicación de CS ni el equipo de Marcelo Ebrard en Economía. Tuvo que salir Viri Ríos a decirles que no están haciendo su chamba y a contestar.
Y este lunes, ¿de qué creen que nos venimos a enterar? Pues de que aquella historia de una señorita que se asoleaba las piernas desde una ventana de Palacio Nacional, una colaboradora del secretario de Hacienda, siempre sí se estaba asoleando las piernas. Aún así, el portal de Infodemia del gobierno federal salió a decir con toda contundencia, que la imagen era generada por Inteligencia Artificial. ¿Cómo puede ser que un instrumento hecho para desmentir no sea suficientemente riguroso?
¿Vieron la risa nerviosa de la presidenta teniendo que salir a decir que siempre sí había ocurrido lo que en el portal de Infodemia se dijo que no ocurría?
¿Cómo puede ser que haya funcionarios tan poco responsables, que no sepan hacer las cuentas y avergüencen a la presidenta de la República en frente de todos los mexicanos? Quizás a ellos no les importe, porque no son los que dan la cara todas las mañanas, pero es increíble que no cuiden a la presidenta de la República y, en última instancia, a la propia 4T.