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La polémica en torno a las donatarias

Una nueva polémica se ha encendido en los últimos días, desde que el SAT anunció que varias organizaciones perdieron la autorización para recibir donativos deducibles en 2026.

Lo explico: hay organizaciones que pueden recibir donativos de particulares, y esos donativos se pueden deducir de impuestos. Es decir, quien dona paga menos impuestos. Lo que está en discusión es quién puede tener ese beneficio y bajo qué condiciones. Quién puede extender recibos deducibles y quién no, e incluso qué organizaciones deben pagar impuestos por los recursos que reciben y cuáles no.

Como siempre, los opositores al gobierno han denunciado que esto es una jugada política para deshacerse de organizaciones incómodas o críticas de la 4T en un acto de autoritarismo. Aunque hemos visto actitudes autoritarias de este gobierno, lo cierto es que aquí no es claro que estemos ante ese mismo fenómeno.

Si uno revisa la lista completa de organizaciones que perdieron su carácter de donatarias, hay de todo: no solo aparecen organizaciones como Mexicanos Contra la Corrupción o el IMCO, también otras de carácter asistencial como Cáritas o las Carmelitas Descalzas, por mencionar algunas

Lo que no cabe duda es que el gobierno se ha vuelto más estricto en quién deduce y cómo deduce. En parte, porque hay casos en los que organizaciones simulan actividades o se prestan a esquemas de evasión o elusión fiscal. Incluso ha habido casos en los que empresas donan a sus propias fundaciones, aunque esto se ha venido regulando.

También se ha dicho que el tema del financiamiento extranjero está en el centro del debate. Aquí hay dos caras: por un lado, es válido que el gobierno exija transparencia sobre esos recursos; pero por otro, muchas organizaciones dependen de ellos para sobrevivir.

No hay que perder de vista que muchas OSC operan en condiciones muy difíciles. Antes que obstaculizarlas, habría que asegurar que puedan seguir trabajando, porque muchas cumplen funciones que el Estado no cubre.

Por eso el punto clave es este: que haya reglas claras, pero que sean razonables. A mí no me hace sentido que una organización, por el simple hecho de recibir recursos del extranjero, no pueda tener carácter de donataria, especialmente hoy que la cooperación internacional se ha reducido significativamente con la reorientación de fondos de USAID.

@HernanGomezB