No es menor que la presidenta del INE renuncie bajo sospechas de corrupción y conflicto de interés.
Eso lastima la credibilidad del árbitro en medio de un proceso electoral que ya comenzó.
En un mundo ideal, las investigaciones deberían sacar la mugre que hubo en la gestión de Taddei.
Pero más importante aún es evitar que estas cosas se repitan y nos preguntemos cómo llegamos a esta situación.
Retrocedamos en el tiempo: octubre de 2024. El día en que el oficialismo aprobó en el Senado esa reforma que le permitió a la presidenta del INE nombrar ella sola, por sus pistolas, a todos los directores ejecutivos y titulares técnicos del instituto, sin el aval de los ocho consejeros.
Como Taddei no lograba convencer a sus colegas, se les hizo fácil ya no tener que discutir nada ni negociar nada, Y en lugar de eso, darle todo el poder –el poder absoluto– a una sola persona: la presidenta del INE.
Se le dió entonces a doña Lupe un cheque en blanco. Total, era una de “las nuestras”, habrán pensado seguramente desde el oficialismo.
Y así fue como Taddei se convirtió en dueña y señora del INE: Nombró entonces, sin la aprobación de los demás consejeros, al secretario ejecutivo, a los titulares de Fiscalización, Asuntos Jurídicos, Organización Electoral, Prerrogativas y Partidos Políticos, Informática, Comunicación Social, Servicio Profesional Electoral Nacional, etcétera.
Y hoy, hasta consejeros cercanos a la 4T reconocen públicamente el error.
Sí estoy absolutamente de acuerdo que fue un error, que estos súper poderes deben revisarse”. – Arturo Manuel Chávez.
¿Saben qué pasa? Que de un tiempo acá, la sola idea de los “contrapesos” se volvió un tema tabú en la 4T, una mala palabra. Como el obradorismo llegó con una mayoría tan abrumadora pensaron que cualquier cosa que esa mayoría decidiera era democrática por definición. Pero la democracia también requiere límites al poder.
Porque el poder sin contrapesos es un poder que muy fácilmente se corrompe. Los cheques en blanco, tarde o temprano, se cobran muy caro.
No podemos confiar ciegamente en “los nuestros” simplemente porque son “los nuestros”. En lugar de eso, hay que tener siempre mecanismos para acotar a los que tienen el poder, vigilarlos en todo momento y traerlos bien cortitos.