En 2002, un joven pintor decidió cuestionarlo todo. No quería agradar, quería incomodar. Fabián Cháirez entendió que la pintura figurativa no es para decorar… es para provocar. Eligió la figuración para confrontar al espectador. Porque el arte que no incomoda, no transforma. Y sí, le gusta ver el mundo arder. Conocimos su historia en El Urbanoscopio.
El arte de Fábian Cháirez
11
Mar